Amanda me pidió un tiempo. Me lo dijo entre lágrimas después de muchos días sin hablar por una discusión de la que ya no me acuerdo. Sabía que su silencio significaba esto, pero no me imaginaba cuánto iba a cambiar una persona que yo quiero tanto.
Creo que he comprendido que es imposible mantener esta relación. Yo la quiero (egoístamente) en mi vida, pero no a costa de hacerla sufrir. Es difícil definir los diferentes tipos de amor, porque yo por ella los siento todos.
Aunque me duela, ahora me toca estar sola. Pero ella me pidió un tiempo. Y el tiempo pasa....y sólo provoca en mí rabia y desesperación, porque prefiero las verdades que hieren a las verdades a medias.
No sé cómo me siento. Sólo estoy segura que no hablar esto con una sólo criatura en el mundo me va a destrozar. Por eso os lo cuento ahora, sólo por la manía de contar, de vomitar las palabras que están clavadas en mi corazón.
¿Cómo estoy? Intento no pensar, ni siquiera en mis errores o los suyos. Intento no pensar para no sentirme de nuevo fracasada y perdida. Cuando algún pensamiento se escapa de mi cabeza trato de que no haga mucho daño. "Son cosas que pasan...", "quizá te espera algo mejor", "ella se merece más..."; pero sé que por muchas palabras que me diga a mí misma, la incertidumbre de no saber qué pasará me seguirá carcomiendo.






